The Slow Rush
Listen and
Breathe Deeper
Modular Recordings, Island Records Australia e Interscope Records
Lejos
ya se encuentra el fabuloso Innespeaker (2010) con sus casi once años de
edad, tan lejano es el sonido de Lonerism (2012). Ambos son tan lejanos,
que su sonido parece ser casi ajeno (y seguramente lo es) para todos aquellos
que se acercan a las tendencias neopsicodélicas que marcaron una etapa en lo
que hace tiempo la crítica bautizó “indie”. Y es que ahora la onda es otra onda
¿no?...bueno. El punto más alto de esta tendencia musical llegó con Currents
(2015) que se llevó el aplauso del tan mal juzgado mainstream (y esto es una
burla hacia todos aquellos que lo utilizan para separarse), de la crítica y del
pseudoerudito musical. Todos estos son la suma y el resultado de Tame Impala.
Tras
un silencio de cinco años la banda y su ya tan aclamado frontman, Kevin Parker,
desempolvaron su instinto musical para presentar The Slow Rush, su
cuarto álbum de estudio lanzado en todas las plataformas el 14 de febrero del
2020. ¿Qué pasa en cinco años? Una infinidad de cosas, pero no nos detendremos a
considerar todo lo que ha logrado Parker en solitario porque sería hacer un
recuento que es mucho para burlando y poco para de veras. Volvamos al disco.
Después de llegar a la cima creativa (en este caso Currents) todo
artista se da el lujo de destensar los músculos y la mente para poder crear
cosas que aspiren a un nuevo reto, a veces que busca superar esa cima; otras
tantas, que logren encuadrar con sus propias persecuciones vitales, The Slow
Rush se encuentra en esta segunda categoría y tiene méritos propios y
aplaudibles: la banda logra simplificar su sonido para hacerlo total y
absolutamente accesible para todos, hacerlo vigente a diez años de su debut y logra
encuadrar con el momento que vive la banda, un reposo de la escena. Y es que
aquí los tracks más llamativos (como Instant Destiny, Boderline o
Breathe Deeper) no serán, para nada, cercanos a la compleja Let It
Happen, ni a la oscura y densa Elephant, ni a la eufórica Lucidity,
no, para nada. Durante 57 minutos Tame Impala nos regala un disco que
conceptualmente (hablando de sonido) busca una cercanía con las glorias de la
música disco y que coquetean sutilmente con el pop más que con la psicodelia.
Valiente apertura es One More Year que genera expectativa inmediata que busca
encontrar espacio en un disco que no se mueve en su ritmo; sin embargo, esta se
disipa nada más comenzar Instant Destiny y al llegar Tomorrow Dust (justo la
mitad del disco), estamos más que convencidos de que no encontraremos
solos reflexivos, baterías exaltadas, ni guitarras “sucias” (ha falta de mejor
adjetivo) sino pequeñas exquisiteces de
maraca, baterías sincopadas, incluso, guitarras acústicas. El disco hace una
invitación a escucharlo en la comodidad de la cama, en una plática amena o en
una reunioncita tranquila con los amigos. Aunque por momentos, con falta de
atención, puede parecer desesperante por ser un track continuo algo desabrido
sin nada que incite a una escucha atenta, y ni siquiera a bailar del todo.
The
Slow Rush se mueve bien en sus canciones con una
producción impecable que suena cómo debe y quiere sonar. Al final nos regala un
pequeño boceto de sonidos más cercanos a la esencia primigenia de la banda con One
More Hour con sus sintetizadores que parecen volar, con los destellos de
una batería que quiere volver a recobrar sus fuerzas y por momentos alguna
guitarra que se acuerda qué era tocar The Bold Arrow Of Time, el disco
cierra siendo lo que es: una entrega mediana, con melodías medio bailables,
medio entretenidas, medio “etéreas”, medio disco, medio Tame Impala, medio sus
referentes, medio otra cosa.
¿Un
mal disco? no, simplemente un disco que no logra cumplir sus propias
expectativas aún dejando claros cuales son sus elementos y sus fines, en donde
fondo y forma no terminan por hacer “click” y entregar un disco que, en sus
propios decibeles, sorprenda a un público que ya está acostumbrado a trabajos
mejor ensamblados.
Calificación:
73 de 100
Canciones
más reproducidas en el blog: Borderline, Breathe Deeper, One More Hour.



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