El Madrileño
El Cosmopolita
El Madrileño, C. Tangana. Sony Spain, 2021.
Por
Erick Casablanca
El
madrileño ha dado mucho que hablar desde su lanzamiento. Y
es que, por primera vez en mucho, el nombre del artista no es el motivo
principal para tanto ruido. El nuevo disco de C. Tangana es una obra que, en su
suma total (álbum, videos y artwork), ha dado mucha tela de donde cortar. A
muchos nos puso a pensar si realmente valía la pena ponerle atención a un disco
cuya publicidad ha sido bastante “amarillista”. Aquí vamos a tratar de esbozar
los puntos del éxito de este álbum (en lo musical).
De
42 minutos, El madrileño es un disco con mucha presencia, potencia
rítmica, de múltiples aristas, de lírica simple, pero directa y de amplio
catálogo de colaboraciones que lo vuelven un foco importante de atención, no
solo por los nombres, sino por su intención; de ideas rupturistas (a priori
parece serlo), paradójicamente, también, muy conciliador ¿por qué conciliador? bueno,
es un disco cuyo objetivo es claro: mostrar un recorrido por la música
iberoamericana popular, desde dónde la siente C. Tangana y, de paso, para
revitalizar el “genero urbano” dándole un lugar que en esencia tenía, uno
dentro de la música popular, pero que la industria redujo y que se perdió.
El
deslucido trap/ reggaetón/ rap de las grandes disqueras, en esencia, siempre han
buscado asirse a la idea de lo popular dentro de la urbanidad, un género nacido
“de las calles” (que sí lo es, al menos su nacimiento) para las calles, esta
idea se ha comercializado y ha encontrado su fuerte en el tema “aspiracional”,
de la figura que “ha triunfado” y que ahora “vive el sueño”, el sueño del
dinero, del oro, de la fiesta, de la buena comida y del buen y mucho sexo. La
frivolidad absoluta. A este punto las formas están más que probadas, desde El
general hasta Bad Bunny, sus señales de decadencia, hasta este punto, ya son
notorias. El madrileño (C. Tangana) es consciente de su lugar en la música, con
la que ha crecido y con la que hace y es aquí donde está la primera clave de su
triunfo, la fusión.
La fusión: Pucho (lo he escuchado tanto estas
semanas que ya lo siento como un íntimo) logra crear una fusión entre la música
popular iberoamericana y los elementos del trap/ reggeatón/ rap ¿cuáles? elementos
técnicos de producción, samples, distorsiones, autotune, temas/tópicos y, lo
más importante, la composición.
En
14 tracks pensados no como complementos, no como arreglos, sino como unidades
enteras de dos mundos que vienen desde el mismo “big bang” para amalgamarse
como uno solo otra vez, lo popular ¿cuáles son los géneros? Paso doble,
Bachata, Bossa Nova, Rumba, Bolero, Son cubano, Salsa, Corrido, Tango (apenas
una triste mención de Nostalgias de Enrique Cadícamo), Flamenco y Rock hispano,
conviven e interactúan sin perjuicios con el trap, en donde la simbiosis
generada en la producción recorta distancias entre aquella música más antigua
que la otra más reciente; esto permite que el espectro de escuchas sea mayor
pues notas de bolero (Veneno) conviven con temas actuales; mientras que
el ritmo florido de un flamenco (ingobernable), converge con el trato del amor
en canciones de pleno 2021; por otro lado, la postura rígida de un corrido (CAMBIA!),
ante su forma homogénea se vuelve flexible con un tema que busca “romper” los
esquemas de géneros. Este ya es un paso ambicioso, pero bien hecho: permite la
“familiaridad” para una persona que escucha el disco en CDMX, en Granada, en Caracas,
Miami o, indistintamente, en otra cualquier ciudad hispanohablante.
Las
colaboraciones: estos géneros no bastan en sí, en una época de fácil acceso a
la creación musical, el catálogo de colaboradores es amplísimo y de primer
nivel, Niño de Elche, José Feliciano (que puso el germen de este álbum en
Veneno); Ed Máverick, La húngara, Gipsy kings (Y la belleza de su rumba en
Ingobernable), Jorge Drexler, Omar Apollo, Eliades Ochoa (otro de los
grandes aciertos pues le da mucho, pero mucho fondo al disco), Adriel Favela,
Kiko Veneno(otro acierto) y Andrés Calamaro, figuran los estelares del disco, y
los que no he mencionado no se quedan muy atrás. El dominio de cada uno de los
nombres en su género y la interacción con Puchito permite fijar los alcances y
límites del track en donde participan. Él es un eje de amarre en el que todos
los colaboradores plasman su exploración.
Las
reminiscencias: el planteamiento del disco es la interacción entre todos los
elementos que lo conforman, pero también busca formar un “tejido” de referentes
musicales y visuales que están, por separado, en todo nuestro bloque cultural
hispanohablante. El molde de géneros típicos y colaboradores, se suman a
recortes sonoros de piezas emblemáticas de lo hispano-latino, que van desde
Joselito, Nuestra Señora del Rosario de Cadiz (Demasiadas mujeres),
hasta menciones a Lola flores (Muriendo de Envidia), Son Ilusiones
de Los Chicos (Tu me dejaste de querer); Rosario Flores, Alejandro Sanz
(Como quieres que te quiera) y la pobre mención al tango argentino Nostalgias
(Cuando olvidaré). Estos pequeños retazos son las “lentejuelas” de un
traje de luces muy difícil de ignorar, incluso para los que no los conocen o
bien no los reconocen.
Lo
cosmopolita: El madrileño no es solo una referencia al origen de Pucho,
si no enmarca un concepto: Madrid como un epicentro cultural mundial, pero
principalmente iberoamericano. En Madrid convergen diferentes nacionalidades, pero
más hispanohablantes. Este tema sería abarcar momentos históricos bastante
grandes, pero lo cierto es que Madrid, Ciudad de México y Buenos Aires han sido
en diferentes momentos, epicentros culturales. La idea cosmopolita es otro de
los aspectos del disco, este recorrido de géneros, colaboraciones y fusiones,
acuñan una idea de diversificación popular alcanzada gracias a todo lo nutrida
que está la cultura hispana (toda). Es por ello es indistinto para Pucho (y
para nosotros) sentir un bolero, un corrido, una guitarra de rumba, incluso,
sin darnos cuenta, un Paso doble, como algo nuestro, aunque pensemos que es
español o cubano, sea el caso. Este concepto del disco (y no creo que sea
intencional) dota de sentido estético a la visión de lo “latino” para las
culturas dominantes y sí, tú y yo sabemos que la percepción cultural de lo
latino para los anglosajones es asquerosa.
Así
es que un disco directo, sencillo en sus letras (infinitamente repetitivo en
sus temas, y es su punto débil), con potencias rítmicas, de amplia paleta
sonora y colaborativa, de riqueza ornamental casi que “barroca” se ha llevado
las palmas de la crítica general.
Finalmente
¿por qué es un disco rupturista? Bueno, sí lo es, pero en su género, cuyo
pecado ha sido ensimismarse y que en este disco logra robustecerse. Esa es la
parte rupturista: el manejo de sonidos es amplio y permite explotar una parte
lírica que sí es repetitiva, pero por primera vez en mucho tiempo se dota de
momentos contemplativos dentro de su género, ejemplos de ello son: Un Veneno,
Los Tontos, Demasiadas Mujeres, Cuando Olvidaré y Muriendo
De Envidia. Donde el “compositor”
logra reflexionar a más profundidad los temas que le acosan en su repertorio
anterior. Quizá visto también en Tu mal querer de Rosalía, en donde
Pucho tuvo mucho que ver. Pero es aquí, en su álbum, es donde entrega su mejor
reflexión. Inevitable de la edad.
El
madrileño es un disco interesante por todos los elementos que le conforman, por
su voluntad, por su ímpetu ante su género y su industria. Finalmente, también
es un disco conciliador entre géneros iberoamericanos que logra sintonizar
formas de componer que van de lo exquisito Esta ambición desmedida/Por las
mujeres/La pasta y los focos/Me está quitando la vida/Muy poquito a poquito a
poco a lo “profano” No puedo más que pensar/En tu culo al
pasar/Rebotando/Y en tu forma de atarte el pelo/Con una cola, para atrás/Quiero
agarrarte/No aguanto más sin comerte entera. Una Mezcla de lo bailable y lo
reflexivo, de lo exquisito a… lo común. El
madrileño o El cosmopolita. Es lo mismo. Veremos si le alcanza para “salpicar”
a diversos artistas de la industria.
Calificación:
90 de 100
Canciones
más reproducidas en el blog: Un Veneno, Muriendo De Envidia, Ingobernable,
Demasiadas Mujeres, Los Tontos.
Lucky Strike: La portada del disco está inspirada en la pintura de Goya. Los elementos visuales de los videos, están inspiradas en el Madrid de los años 60, una de las épocas más cosmopolitas de la ciudad.



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