THE DRUMS

 


Oh mama!

THE DRUMS, The Drums.Moshi Moshi / Isla, 2010

Por Erick Casablanca

 

THE DRUMS ya cumplió 10 años de su lanzamiento y después de tantas opiniones divididas, considero que el punto fuerte del disco radica en su libertad (¿ambiguo?), versando sobre ello, el disco se recorre entre melodías y armonías simples, una producción despreocupada, canciones cuya estructura es bastante sencilla sin generar una gran expectativa, pero con una profunda jovialidad en plan “a mí me importa una mierda, viejo. Yo solo quiero hacer música”, solo con la intención de pasar un muy, pero que muy, buen rato.  Y es este espíritu enorme de juventud, de libertad y despreocupación, lo que carga el disco de sustancia que, ha nada de cumplir 11 años, lo convierte en una clásico.

Yo tendría unos 15 años cuando escuché Let’s Go Surfing y claro, también pensé “a mi me importa una mierda, yo solo quiero escuchar música, hasta que todo esté mejor”. Musical y líricamente, THE DRUMS recorre el discurso de la adolescencia, entre un precioso bajo, riffs sencillos y una batería discreta pero muy rítmica y algún sintetizador, y coritos muy coreables (ja).

El álbum parece improvisar sobre la marcha, y es que igual que cuando tenías unos 15 años ¿quién realmente planifica? El LP enaltece el sentimiento semipueril en sus alegrías y sus tristezas y lo hace su fuerte a través de 12 canciones y 43 minutos que sintetizan un espíritu veraniego, adolescente y playero a través de su inclinada inspiración del Surf (algo hay de The Beach Boys), un poco de new wave y post punk (aunque este último se siente mejor y más desarrollado en Portamento). De buena hechura por sus minutos, el lote fluya bien (no se sobrecarga) cosa muy positiva porque su punto débil en su “esencia” más despreocupada que termina por carecer de ideas, lo que podría hacerte desistir del álbum si no lograste amarrarte a su tabla de surf en la primera ola (el primer track). Entre sus aires muy “carpe diem” sus influencias y sus letras, el disco logra formar una atmosfera inspirada en el pop de los 80’s y, sin duda, es un disco semibailable por momentos con tracks como Best Friend, Me and The Moon y Let’s Go Surfing (la tríada que te engancha a seguir o dejar el disco), mientras que otro puñado de tracks pasan sin pena ni gloria, hasta llegar a It Will All End In Tears donde se sigue la sección más meditativa y reposada del álbum con grandes canciones como la anteriormente mencionada, We Tried, I Need Fun In My Life hasta que se cae con la innecesaria, fuera de ritmo y sugestiva I’ll Never Drop My Sword, finalmente la preciosa The Future recompone el camino encontrando una bella clausura. Resulta interesante (aunque no sé si se pueda) considerar el disco (a pesar de sus letras más tristes) como un día en la playa, desde el amanecer hasta la noche.

Finalmente, el recorrido por THE DRUMS tiene más pros que contras. Después de 10 años, comienzo a sentir un poco falsa la “inocencia” de algunas letras, pero la fuerza de su sencillez, sin duda, puede revitalizar a cualquier una tarde de sábado en primavera o verano.

 

Calificación a casi 11 años de su lanzamiento: 76 de 100

Lo más de: Let’s Go Surfing, It Will All End In Tears, We Tried, I Need Fun in My Life, The Future.

Lo menos de:  I’ll Never Drop My Sword.

 

 

Comentarios

Entradas populares