A Riot on an Empty Street


Sheer simplicity

Kings of Convenience. Astralwerks, 2004.

 Por Erick Casablanca

 

La mayor parte del tiempo (por extraño que parezca) nosotros solemos escoger una canción que nos acomoda sentimentalmente para hacerla nuestra. La tomamos sin pedir permiso y la depositamos en algún espacio de nuestra banda sonora vital. Unas veces para darle sentido a lo que vivimos y otras…para más placer (¿quién no siente un poco de regocijo al meterle música a los sucesos de su vida?). Y es que a veces vamos caminando solos en una calle donde hay un escándalo, el nuestro (adentro de nosotros).

 A Riot on an Empty Street es una sumatoria valiosa de melodías sencillas, arreglos delicados, letras medio encriptadas (por su intimismo), una producción IM-PE-CA-BLE y una melancolía digna de ser la banda sonora de cualquiera que lo siente y logre hacer suyas las canciones. Este LP vio la luz el 21 de junio de 2004 y que estas alturas ya ocupa un lugar digno dentro de los clásicos de la melancolía. Siendo el segundo álbum de Kings Of Convenience, no es en absoluto una decepción pues después de su debut (Quiet Is The New Loud, 2001) este disco se congratula en repetir la formula, y de perfeccionarla.

Comenzaremos por donde siempre vamos: De 12 canciones y 44 minutos este silencioso escándalo se sirve de mucha, pero que mucha, lirica que sirve de pretexto para hacer música. Los cortes fluyen bien y de forma meliflua, tanto, que parecen tener una inspiración directa (o indirecta) en Joao Gilberto o en algo de Bossanova y regalan suficiente calma como para suspirar entre cada corte, así que no encontraremos ningún problema ni con el orden de los tracks, ni su duración.

Homestick abre el álbum con unos bellos y sencillos acordes de guitarras, mientras las voces del dueto noruego comienzan su narrativa, la atmosfera construida por este track toma mucha fuerza en Misread, que con su pianística apertura cambia la atención inmediata (ese paso de track a track es precioso) pues se logra sentir que algo está pasando. Misread posee una de las letras más profundas y directas del lote, en donde un momento del presente puede desatar el sentimiento del pasado How come no one told me/All throughout history/The loneliest people/Were the ones who always spoke the truth en donde la belleza de un arreglo de violín logra dotar, muy sustancialmente, de calidez a una letra que se presenta fría, triste y dolorosa, porque, claro, hay recuerdos que es mejor no recordar What do you know?/It happened again. Una narrativa contrastante presenta Cayman Island, con su narrativa descriptiva en donde parece esbozar la figura de un hombre y la tarde. Stay Out Of The Trouble es un contraste de letra y música que le da una fluidez precisa a su fusión y que da paso a Know How, en donde la historia de una amor secreto (podría ser una infidelidad o un acercamiento oculto) se muestra como la canción más potente de todo el álbum con un entramado precioso: las guitarras presentan la atmosfera y la voz de Oye comienza la narrativa que parece ser un soliloquio que va del enamoramiento a la realidad hasta encontrarse, después del puente, con la voz profunda de Leslie Feist  como si  se tratara de un recorrido hasta un lugar acordado, en donde, el encuentro, embelesa todo aquello pensado para caer de nuevo en el amor.

Aquí es donde comenzamos a tener una homogeneidad ya adelantada por sus antecesoras y no es que sea negativo, todo lo contrario; aquél que preste mucha atención a Sorry Or Please y Love Is Not Big Truth, encontrará pequeños arreglos que captan la atención (esta última la retomamos luego, hay algo que señalar); Live Long retoma totalmente el modo que los cortes mencionados habían perdido y la trompeta da una sensación de profundidad que recuerda más a los primeros trabajos de Chet Baker que a la Bossanova, en donde esa sordina da la profundidad precisa de un cool muy…cool (mejor sigo con la música) y que se dejará inundar por un piano y susurros hasta su final, siendo una canción de mayor complejidad armónica. Surprise Ice es en fondo y forma perteneciente al lote, pero se siente irrelevante y parece que Gold In The Air Of Summer sintetiza con letra y sonido lo que el disco busca plasmar (poner atención en la belleza instrumental del puente). Así, el disco cierra The Build Up una canción que me siente serena y da una atmosfera casi noctura que le pone un broche de oro al disco con la participación de Feist otra vez que termina por sacarle las últimas de gotas de emoción a un disco que, como la tarde, aviva el sentimiento (me importa una mierda si consideran que eso es cursi).

Así A Riot On A Empty Street se muestra como uno de los trabajos homogéneos más solidos y más fluidos que seguramente todos hemos escuchado. Está claro que el disco se vale por si mismo para sobresalir, pero uno de sus puntos más fuertes son las letras, pues resulta, si me lo permiten, uno de esos LP que escuchas en solitario.

Finalmente, quería decir que uno de sus puntos flojos fue dotar a Love Is Not Big Truth de una instrumentación innecesaria que le quita profundidad y relevancia a una de las tres letras más sinceras del disco (casi que parecen hacer “justicia poética”) ¿por qué me atrevo a decirlo? Bueno, en las sesiones en vivo, basta con las voces y guitarras para desnudarla y dejar claro que está plagada de una belleza sutil y simple que no necesita arreglos para llegar a donde tiene que llegar.

¿Qué más puedo decir? La nostalgia de este disco tan solo nos prepara para el lanzamiento del nuevo material de KOC que ya nos han dado un adelanto la semana pasada y fue este mismo disco a los que a muchos nos amarró a su música. Sabemos de lo que son capaces, la línea que siguen y lo que seguramente harán, pero sin duda, yo estoy ansioso de agregar un par de sus canciones a mi banda sonora.

 

Calificación: 87 de 100

Lo más: Misread, Know How, Live Long, Gold In The Air Of Summer

Lo menos: Stay Out Of Trouble,Sorry Or Please, Suprise Ice

 

 

 


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