Suck It And See ,10 años
Suck It And See, Arctic Monkeys. Domino Records, 2011.
Siempre hay en la discografía de cualquier artista un álbum que parece encontrarse entre “todo y nada”. Discos que necesitan madurar, dicen algunos; en otros casos, suele ser que la crítica es la que necesita “madurar” para encontrar la sustancia de ese discurso lírico, melódico y armónico que suele ser minimizado en algunas grandes discografías de algunas grandes bandas (esto sin dejar de lado que, claro, hay discos que de verdad “no les alcanza”), en el caso de Arctic Monkeys, al menos hasta 2012 (y yo creo que aún hoy) el ostentoso Suck It And See ocupa ese lugar de “limbo”. El 6 de junio de 2011 vio la luz este material “límbico” en su aclamado repertorio. Ya son 10 años, se dice fácil, pero “desarmando” un poco sus componentes en 2021 podemos entender mejor su infravaloración por muchos de sus fans y por la crítica. Y es que no estamos hablando de un disco “incomprendido”, “adelantado a su época” (como los petulantes que alaban en exceso el The Kings Of Limbs de Radiohead), no, el caso de este álbum minimalista es mucho más sencillo, sí, es un disco minimalista y sencillo.
Quizá parezca fácil hablar de esto a 10 años
pero les voy a ser sincero, no lo es. Yo soy abiertamente fan de los de Sheffield
y el SS es mi disco favorito de la banda. Así que hablar de él no resulta
sencillo si uno deja de lado el cariño que le tiene a un álbum o una canción
porque siempre las experiencias vitales terminan por trasminarse en ellos.
Whatever People Say I Am, That's What I'm Not (2006), Favourite Worst Nightmare (2007), Humbug (2009), Suck It And See (2011), AM (2013), Tranquility Base Hotel & Casino (2018), teniendo todas las piezas del rompecabezas dispuestas (hasta ahora) es fácil comprender que el cuarto álbum de los de Sheffield es un disco de transición en el sonido y sentido de la banda, sí, lo sabemos, pero ¿por qué es un disco que resulta más importante de lo que realmente se dice?. Desde el debut de la banda las expectativas de la crítica han sido altas debido a dos cosas: la evolución de sonido entre cada uno de los discos y la paleta sonora que es, justamente, conceptual en cada álbum; en términos prácticos: es sencillo reconocer cuál canción pertenece a qué disco, lo que se llama, equivocadamente, “evolución” en cada entrega resulta ser diversificación. En el caso de “Prueba y verás” resulta ser el más peculiar y no porque sin él no exista el aclamado AM sino porque es, sin duda, el disco más “suelto” de la banda ¿por qué? Pásale al siguiente párrafo.
Suck It And See no superó en su momento los estándares de “evolución” ,“innovación”
ni mucho menos de “experimentación” que la crítica y los fans esperan en el
lejano 2011, pero hay algo que sí supera y quizá algunos de los fans sean
consientes de ello, calidad. Durante 40 minutos y 12 canciones Arctic Monkeys
logra sacarse los disfraces que revestían cada disco, desde el eufórico debut,
el “underground” y denso Humbug e incluso el después luminoso y bailable AM,
hasta el experimental TBH&C, para ofrecer un par de canciones muy rockeras,
un par de canciones muy bailes y un par de baladas muy bien escritas (y me atrevo
a decir que las mejores de toda su discografía junto con Cornerstone que se cuece
aparte) y una versión más sincera de su propio fondo musical, este es el punto
clave de este álbum, su soltura y su dinamismo que a primera escucha parece
ser, como su portada, algo neutral y sin mucho “chiste”.
El disco se sirve de unos pocos elementos para
dar unidad a su paleta sonora que gira entorno a efectos de guitarra con pedal,
una línea de bajo excelente y la transición entre cada corte que parecen sintetizar
un poco el orden melódico entre rock-pop que pinta, lo cuál está bien logrado y
da profundidad a pesar de que sus elementos armónicos son sencillos y parecen,
hasta cierto punto, “austeros”. Guitarreros y atrevidos líricamente son los cortes
como Brick By Brick, Don't Sit Down 'Cause I've Moved Your Chair, Library
Pictures, All My Own Stunts en cuyas guitarras y líneas de bajo encontramos
la zona más movida del disco y la más rockera. Estos cuatro tracks logran
entretener y divertir al escucha sin ningún problema, si bien el segundo de los
mencionados logró cuajar como “clásico” debido a su potencia en batería, el
descontrol en las guitarras y un bajo “carnoso”, con excepción de BBB, las
demás son de fácil olvido en los conciertos debido a su falta de potencia lírica
y narrativa que sí poseen algunas canciones infinitamente más aclamadas; por
otro lado, canciones como She's Thunderstorms (apertura del disco) y la
encadenada Black Treacle ofrecen el primer vistazo al fondo lírico de un
Turner que logra extraer su mejor versión cantautora con Arctic Monkeys, luego
está la reversionada Piledriver Waltz que logra dar a entender que las influencias de gente como Cohen o Lou
Reed realmente han cimentado algo en la mente del frontman en cuanto a su
lírica y por otra parte revestida de un esqueleto armónico pero sencillo dota
al sountrack de Submarine de un aire muchísimo más cercano a una balada rockera
vintage dándole delicados arreglos de pandereta y unos acordes que emulan el
sonido de una campana dándole más sentido al título de la canción. Love Is a Laserquest y Suck It and
See son absolutamente la mejor versión
lírica de Turner pues no solo están logradas como baladas pop de amor y desamor
si no que están llenas de la emoción que buscan evocar. Finalmente, la
extremadamente infravalorada That’s Where You're Wrong con una batería sobresaliente todo el tiempo y
con una melodía que, para muchos, termina en lo intrascendente debido al poder
de la homónima del disco pero que le da un sonido conclusivo al disco, con una
letra que se queda a medias tintas, pero que logra evocar un sentido de
reflexión.
Así el Suck It And See se presenta como un disco
sencillo, de fácil acceso, entretenido, honesto y la versión más cálida, popera
y por momentos romántica de los Arctic. Infravalorado entre sus trabajos
anteriores y posteriores pero que logra conjugar los elementos más sencillos y
más valiosos que los monos logran mostrar hasta el día de hoy: Una voz no educada
que logra jugar con su tesitura, con una mente bien instruida en el mundo
empirico de las letras; un bajo fenomenal, una guitarra rítmica y habilidosa y
una batería bestial que tiene un manejo de tempos exquisitos. La sencillez de
sus sonidos es la que lo hace sonar, en primera impresión, falto de calidad,
pero sus elementos (insisto) logran conjugar un disco bastante entrañable y
cálido. Este jamás serán un álbum de 100, pero definitivamente, como decía en
la reseña pasada, hay discos que se valen por sí mismos, no por su innovación o sus
ganas de trascender, sino por sus ganas de ser. Vale la pena echarle otra
escucha cuando te pongas a pensar en los discos de los Arctic. Acuérdate que el
Rubber Soul de los bitels, no parecía decir mucho cuando salió.
Calificación: 78 de 100
Lo más; Suck It And See, Piledriver Waltz,
Love is a Laserquest, Don't Sit Down 'Cause I've Moved Your Chair
Lo menos: Reacless Serenade, The Hellcat
Spangled Shalalala



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