Happier Than Ever
Menos infeliz que nunca
Happier Than Ever, Billie Eilish. Interscope Records, Darkroom Records, 2020-2021
Por Erick Casablanca
Quizá
para muchos Billie Eillish era un fenómeno momentáneo y es que cargando a sus
espaldas un single como Bad Guy que no contribuye en nada absolutamente, pero
que fue un auténtico número uno, todo tenía pinta de ser algo pasajero, afortunadamente,
los que encontramos en su tesitura y registro vocal un potencial increíble, no
nos hemos decepcionado. Afortunadamente no fue así. Dejando de lado el error
más grande que ha cometido en su carrera (colaborar con La Rosalía en un penoso
single que se olvidó rápidamente, gracias al cielo), Billie entregó la semana
pasada su segundo álbum de estudio, el ya esperado Happier Than Ever, de
reacciones y sensaciones bastantes variadas. Solo una cosa creo que todo
tenemos clara: la propuesta es cada vez más sólida y confirma que llegó para
quedarse.
Quizá,
una de las primeras preguntas sería si no es que hay un respaldo excesivo en la
imagen para introducir su segundo álbum (cosa que recientemente vimos en Taylor
Swift con su folklore o en Lana de Rey con su última entrega) sin embargo, aquí
la propuesta musical "apoya" a la visual, aunque, desafortunadamente,
no logra empatar del todo.
De 16
canciones y 56 minutos el segundo álbum de Eilish busca presentar una versión
más madura de su creadora que no termina por cuajar del todo. La verdad es que
una parte es creíble, la otra no. El disco presenta a Billie visual y
vitalmente buscando reflexionar sobre sus vivencias, de forma más consiente;
por el otro, una Billie que, sí, sí, sí, y más sí, ha crecido como
artista. Lo que nos entrega LP ambivalente:
una excelente interpretación, un excelente manejo de sus rangos vocales, una
producción impecable y brutal, una musicalización embellecida por su minimalismo
electrónico y orgánico, que apenas se sirve de alguna guitarra y algún teclado;
por el otro, la construcción de canciones que llevan al punto más alto estos
aspectos y, tristemente, cortes aletargados e incluso innecesarios que vuelven
cansada la entrega en el primer escucha (y hasta la quinta. En esa voy y sigo
pensando lo mismo)
Criticar
la temática de un álbum a estas alturas me parece innecesario, pues todas esas
“bulas” se las han entregado a diversos artistas que hacen poco menos que
presentarse a grabar con el autotune a full, no creo que esta sea una excepción
de no excepción ; sin embargo, el emparejamiento conceptual sonoro y lírico de
WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?(2019) generó una expectativa temática
muy alta que Happier Than Ever deja inconexa, debido, insisto, a los tracks que
por conocidos como my future, Therefore
I am, no contribuyen a la idea global del disco, se encuentran en un limbo, una
trascisión que no encuentran lugar en esta entrega; por otra parte y para
deshacernos rápido de ellos, Billie Bossa Nova, no contribuye nada en
interpretación, ni melodía, pues parece ser un b-side de algún single de
Camilla Cabello, que hace una “apología” a la música latina construida desde
una pobre visión norteamericana; otro lado, en la primer parte Lost Cause, solo
contribuye a demostrar la distancia que ya tiene con las relaciones tóxicas, un
gran tema, pero sobrado y que no logra enganchar en nada; mientras que Not My
Responsability, solo fija en su discurso la temática del disco, sirviendo de
interludio entre las dos partes del disco, una muy inconexa y otra con unas líneas
vitales fenomenales.
Una vez
quitándose de encima aquellos tracks, el disco fluye precioso entre la esencia
Eillish, la calma de la interpretación y la intensidad de las letras que juntas
logran crear atmósferas envolventes en tracks esencialmente minimalistas con la
fluidez de samples, bases y beats, con una propuesta siempre dirigida a
hipnotizar la escucha, ejemplo de ellos son GOLDWING que se mueve fugaz la
primera parte, junto a Oxitocyn; mientras que Getting Older como apertura es
uno de los momentos claves del disco, junto con Not My Responsibility y Happier
Than Ever. Estos tres cortes son formalmente el eje ideológico del disco;
mientras que otras canciones como I Didn't Change My Number, Lost Cause (que no
me gusta, liricamente), OverHeadted (envolvente y oscura), Everybody Dies (honesta
en letra y sutil en su melodía), Your Power (a mi parecer el punto más alto en
la carrera de Billie como interprete) NDA- Therefore I am, forman completamente
la esencia músical del disco y la proyección perfecta para distinguir el
trabajo de Eillish de otras propuestas pop. Todos estos conformando la segunda
parte del disco hasta el cierre, Male Fantasy que oscila en la balada y el
Lo-Fi de una sutileza elegante y que recuerda a Clairo.
El punto débil
del disco es su duración, pues seis de las dieseis canciones se sienten de absoluto relleno,
mientras que las diez restantes fluyen de forma fenomenal, generando una
sintonía tan grande como la del álbum debut, pero generando una atmosfera más
cercana a la luz, que a la oscuridad.
Las palmas
se las llevan dos elementos esenciales: los cambios de melodía y de ritmo en
canciones como Happier Than Ever que su segunda parte es un digno homenaje al
rockpop de Avril Lavinge; mientras que el otro, se lo llevan los elementos
técnicos y líricos que por momentos revelan a Billie Eilish como una propuesta
excepcional e icónica del pop. No es la locura temática de sus canciones o la
de sus videos, es la esencia de la voz, la templanza y la constancia que
claramente han llevado a su voz a momentos más etéreos (la vocalización de
Billie, técnicamente, no es algo sencillo de lograr), mientras que las ideas
sonoras y visuales comienzan a despertar un proyecto que ya era interesante.
Ahora que la felicidad es la experiencia vital a reflexionar, es un momento de
considerar que Billie sigue creciendo como interprete, compositora y
productora, más feliz que nunca.
Calificación: 77 de 100
Lo más: Your Power, Overheated, GOLDWING, Happier Than Ever, Everybodies Dies, I Didn,t Change My Number.
lo menos: Billie Bossanova, Lost Cause



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