Ella es el Rey
Por Erick Casablanca
Dance Fever. Florence+ The Machine. Polydor, 2022.
El 2018 parece ser apenas un sueño lejano después de la pandemia. Más de uno lo sabe, pero quienes realmente lo tienen claro son Florence + The Machine que dejando atrás el tan sutil y refinado High Has Hope (2018) regresaron a escena para mostrarnos Dance Fever, lanzado el 13 de mayo del año postcovid. Lo que nos enseñó la pandemia (más allá del COVID) es que hemos puesto tanto esmero por reflexionar sobre la vida que cuando le dimos pausa forzada lo que más deseábamos era salir y disfrutar, aunque sea un poco, el aire fresco de una tarde de verano o las calles de la ciudad (sea cual sea), en resumen: vivir la vida. Florence Welch ha cambiado un poco el rumbo del tan introspectivo HHH (High Has Hope) para liberar sus demonios líricos y entregarnos un LP más extrovertido que, sí, por momentos tiene intenciones de ponernos a bailar ahora que todo volvió a la “normalidad”.
Florence + The Machine hace muchas cosas bien en conjunto, pero es inevitable enaltecer la figura de Welch que, tan llena de emociones, sensaciones, música, pintura y poesía, logra sintetizar todo el alboroto de su mente en un lote de 14 canciones que de tanto querer gritar, por momentos, se quedan con las emociones atoradas en la garganta. El peso de Florence es vital en todo lo que rodea la banda, sin quitar el mérito a los demás integrantes que siempre adornan con su propia estética lo mostrado por ella, pero, sin duda, cada disco deja claro que ella es el rey.
Dance Fever se revela espectacular y potente en su apertura, King es un track que se muestra como un himno de empoderamiento (en verdad), su comienzo sutil con una batería distante da entrada a una voz casi melancólica que, conforme avanza, se afirma y se dispone a contar con orgullo todo lo que somos capaces de dejar pasar para cumplir un sueño, además de romper los paradigmas sociales, porque ser el rey tiene consecuencias (fenomenal forma de concebir incluso la ilusión de su propia figura). Inmediatamente Free busca tratar el tema de la ansiedad y la liberación de forma exquisita y rítmica. Sintetizadores y batería conjugan un ritmo bailable y divertido que, sí, logra curar las heridas de aquellos que han sufrido ansiedad; Choreomania, abre con un dialogo que sintetiza el discurso de los tracks anteriores: Welch llevando temas generales a lo particular, ser una estrella de la música con sus dificultades y la ruptura de paragidmas You Said That Rock And Roll Is Dead/ But Is That Just Because It Has Not Been/ Resurrected In Your Image?/ Like If Jesus Came Back/But In A Beautiful Dress .
El disco encuentra su parteaguas después de estos tres cortes: Back In Town es el único track verdaderamente melancólico de todo el LP, bajando sus decibeles para melodías más calmadas y llenas de profundidad, Girls Against God es un track casi etéreo y rompe distancia con los temas un poco más “mundanos” vistos en cortes anteriores, la belleza de sus coros no tiene comparación dentro del álbum. Dream Evil Girl pasa sin pena ni gloria al ser una canción que busca ser un himno al más puro estilo femme fatal y conjuro para liberar al “súcubo” colectivo; mientras que Prayer Factory busca encontrarse un lugar en la moda de los interludios de cualquier álbum (en verdad, comienzo a detestar la función de los interludios en el pop), pero su sucesora, Cassandra, se apodera del sonido y del lirismo para narrar una historia de opresión, desesperación y liberación. La referencia al personaje de Homero no hace más que reforzar la temática del track. Heaven is Here que recompone el penoso intento de Prayer Factory. My Love vuelve a tomar un sonido más bailable que recuerda por momentos a tracks más cercanos a Ceremonials. Para este punto el disco da todo de sí y se desliza un poco cansado hasta cerrar con The Bomb que da la sensación de haber terminado, pero es Morning Elvis que cierra sin pena ni gloria.
Así Dance Fever logra dar un giro de 180 grados al trabajo anterior de Florencia más la Maquina para sumarse a esta tendencia de publicar discos que buscan un segundo aire a la vida después del COVID; desafortunadamente por momentos es un disco cansino, repetitivo y “sobrado” de profundidad, aquí los pequeños arreglos instrumentales y melódicos no lucen como en su antecesor, es tanta la emoción que busca proyectar el álbum al querer ser un caleidoscopio que por momentos se queda trabado con sus propias temáticas sonoras y líricas que se enciman unas sobre las otras sin terminar de lucir, su potencia deriva en frustración y un dejo de ostentosidad por momentos innecesaria, pero son canciones como King, Free, Cassandra, My Love y The Bomb los que lo convierten en una experiencia gratificante. La posición de cada track es estratégica para disfrutar el LP, porque de lo contrario…no hay mucho más que cinco o seis cortes.
Comparto con Florence Welch que volver, y sobre todo después de una pandemia, es algo difícil. Por fortuna que pudimos regresar.
Calificación: 70/100


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