Leonard Cohen: Hallelujah, la canción que todos quisieron escribir


 


Por Erick Casablanca

 ig: menos2alas


Hoy Leonard Cohen cumpliría ochenta y ocho años y su legado en la música folk sólo puede acrecentarse. Atrás, escondido en la oscuridad que dejaba la sombra de Bob Dylan, Patti Smith, Neil Young, entre muchos otros, durante los 60’s y 70’s, se asomaba Leonard de vez en vez para robar la atención de las masas con sutiles versos que le harían, genuinamente, merecedor de reconocimiento con el paso de los años y de los discos.

La Fama, como hija de la Fortuna, es voluble: te arroja flores, para después destrozarte a pedradas. Hemos escuchado a grandes músicos desplomar su carrera y a otros, quedarse para siempre. Muchos se han inmortalizado por su figura, grandes frontman; otros, por el aura de su música, brujas cósmicas, voces de sirenas, reyes lagartos, hombres de negro; otros tantos por sus largas carreras, pero me atrevo a decir que no hay mayor logro para un artista que inmortalizarse con una sola obra, aún más difícil, una canción. Leonard Cohen lo hizo. ¿La canción? Hallelujah.

Yo estoy seguro que has escuchado Hallelujah y no en misa (Quizá sí, bueno, cosa de la que ya hablaremos) y no en la voz de Leonard Cohen… ya te digo dónde: En Shrek, durante la secuencia en la que Fiona se prepara para casarse con Lord Farquad, mientras el ogro regresa al pantano. ¿Lo recuerdas? Seguro que sí.  Pues esta canción es, probablemente, una de las diez canciones más populares a nivel mundial en la música popular, pero ¿por qué? si no es tan reconocida por la versión del propio autor.

Hasta ahora sabemos que la canción está bien. Suena bonita, suena como algo que pondrías justamente ahí, en una escena de desamor y un toque de tristeza, pero la canción es mucho más que eso: Tiene una melodía sencilla pero hermosa…y una letra “oscura” llena de referencias bíblicas y un significado un tanto complicado que puede (o no) hablar de algo más que solo amor.

 

Halaluiah, Hallelujah, Aleluya, Alléluia, Aleluia…

Aleluya (en español) es expresión hebrea que aparece en la Torah (Pentateuco en el Antiguo Testamento) y, por tanto, es una expresión religiosa que demuestra jubilo y significa “¡Alabado sea Dios!” “¡Alabado sea el Señor!” y en la tradición judeocristiana suele ocuparse en cantos de alabanza y de felicidad. La expresión se ha popularizado en todos los idiomas (o al menos en Occidente) y se usa en diferentes contextos, pero seguramente lo has escuchado en doblajes de películas, algo así: “¡Aleluya! ¡por fin llegas!” (es la única frase que se me ocurre ahora mismo), pero, como notarás, con siglos de distancia, la expresión tiene un significado más profundo. Resulta aun más profundo cuando lees el Antiguo Testamento y descubres que la expresión es utilizada cuando alguien que perdió el camino de Dios o que pecó vuelve a “encontrar” la senda.

Leonard Cohen era judío de nacimiento y su conocimiento de tradiciones hebreas sus estudios sobre La Biblia se ven reflejado en las imágenes y metáforas de sus canciones, incluso, de referencias cristianas.

 

El desconcertado Rey componiendo Aleluya

Cohen tardó cinco años en componer la versión final que apareció en el álbum Various Positions (1984). En algunas entrevistas, él dijo que al terminar la canción se quedó con ochenta estrofas y que seleccionó aquellas que expresaban mejor y de forma más sintética lo que sentía: arrepentimiento y amor.

Hallelujah narra pequeños fragmentos sobre la historia del Rey David y Betzabé, una mujer de belleza incomparable que el rey vio desde su balcón mientras ella se bañaba, él quedó completamente enamorado de ella, la mandó llamar a palacio e hicieron el amor. Tuvieron un amorío en adulterio (infidelidad, pues, ella estaba casada con un soldado). De su amorío Betzabé dio a luz a un niño y, al nacer, este murió. En otro fragmento, un verso hace referencia a Sansón, un juez de los hebreos que poseía una fuerza descomunal gracias al largo de su cabello y a Dalila, su mujer, que una noche le corta el cabello, lo traiciona y lo entrega a sus enemigos. 

Durante los fragmentos Leonard comienza a hablarle a Dios sobre su vida, su arrepentimiento, pero también lo cuestiona, para rematar diciendo “Hallelujah”.  La canción dice algo más o menos así:

 

Ahora, escuché que existía un acorde secreto,
que David tocaba y al Señor le complacía,
pero en realidad a ti no te importa la música, ¿verdad?
Bueno, dice así,
el cuarto, el quinto,
la caída menor, la mayor ascensión.
El desconcertado rey componiendo "aleluya".

Aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya.

Tu fe era fuerte pero necesitabas pruebas,
tú la viste bañándose en el tejado,
su belleza y la luz de la luna te derrocaron.
Ella te ató a una silla de la cocina,
rompió tu trono y cortó tu pelo,
y de tus labios ella provocó el "aleluya".

Aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya.

Ahora, tal vez haya un Dios arriba,
para mí, todo lo que he aprendido del amor
es cómo disparar a alguien
que ha desenfundado antes que tú.
Pero no es un lamento lo que oyes esta noche,
no es un peregrino que dice haber visto la luz.
No, es un frío y muy roto "aleluya".

Aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya.

[…]
y he visto tu bandera sobre el arco de mármol,
pero escucha amor,
el amor no es ninguna clase de marcha militar victoriosa.
Es un frío y muy solitario "aleluya".
Aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya.

[…]

 

 

La canción que todos quisieron escribir

 

La densidad de las referencias bíblicas para un escucha no versado en temas religiosos, los arreglos, más una instrumentación hasta cierto punto solemne, hicieron que la canción pasara sin pena ni gloria para el publico y para la crítica que miraban hacia otro lado. Fue Bob Dylan el primero en quedar encantado con la canción y comenzó a tocarla en sus presentaciones, “desvistiéndola” volviendo un poco más sencilla su instrumentación. Leonard Cohen comenzó a hacer lo mismo en algunas presentaciones; de las estrofas sobrantes, comenzó a introducirlas, intercambiando las de la versión del disco y la canción tomó fuerza. Su semilla se plantó y germinó en el genio de algunos grandes músicos:

-John Cale, uno de los fundadores de The Velvet Underground versionó Hallelujah para un disco tributo a Leonard Cohen, I´m Your Fan de 1991 (jugando con el titulo de la canción I´m Your Man). Cohen compartió con Cale las 80 estrofas de canción para que hiciera su propia versión. El resultado es una pieza con sólo voz y piano, que conectaba más con un sentimiento totalmente intimista y que “tocaba” más profundamente el corazón del escucha (esta es la versión que aparece en Sherk). El sencillo que alguna vez pareció intrascendente tomó un camino diferente.

La versión del músico galés, junto con la de Cohen, llegó a oídos de un joven Jeff Buckley que en su álbum Grace (1994) lo cambió todo para siempre: se abre el micrófono, se escucha un suspiro y unos acordes que parecen sueltos y aletargados comienzan a tomar forma, el desconcertado Buckley reversiona Hallelujah. Esta versión dotó de una sustancia interpretativa a la canción, ya no era solamente una canción que parecía ser una narración y una oración, ahora era “sentimiento hecho voz”. Y se convirtió en un éxito.

Versiones y versiones han pasado desde entonces, y por todos los géneros, la sutil tristeza de su melodía cautiva inmediatamente a quién la escucha, su letra te hace sentir esa tristeza, aunque no sepas con certeza de qué está hablando y esto le ha valido, según la Rolling Stone, más de ochenta y ocho versiones. Tributos que se han adaptado a placer, que han quitado y aumentado estrofas, haciendo las propias en cada versión; otras veces, respetando las de Cohen, modificándola para sus fines y sus momentos.

Me atrevo a pensar como creador y afirmar que todos los artistas cambiarían todas sus obras por una, una sola, que pudiera expresar y hacer sentir lo que hace Gracias a la vida de Violeta Parra, Like a Rolling Stone de Dylan, alguno dirá que Mediterráneo de Serrat o Hallelujah de Cohen.

 

La canción versa sobre el deslumbramiento del espíritu ante las cosas que, al parecer bellas o placenteras (o ambas ¿por qué no?), desvían la atención del corazón o del amor y de las convicciones individuales, para caer en el engaño de todo lo que contamina (tentación y pecado, si prefieres). El amor en cualquier sentido, es el pilar de la vida de cualquier persona. El amor es también volver a descubrir lo vulnerable que eres ante la belleza, la fealdad, la felicidad y la tristeza; es la inocencia que florece en la esperanza. Y es que quizá por ello, aunque la letra tiene una marcada intención de señalar decepción mientras confiesa su pena, la melodía expresa una sensación esperanzadora entre tanta melancolía. Pero así es la vida, una mezcla agridulce donde la risa y el llanto van mezclados, en las que a veces parece que sólo tenemos “un frío y roto Aleluya”.

 

Te dejo una playlist con las versiones más famosas de la canción:

 

https://open.spotify.com/playlist/2hBReIDYBYxsnSxIO3ZTYQ?si=9Yd7mBAASCC5hmyJP1Lb9A&utm_source=copy-link


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