In Rainbows 15 años: hacer de lo complejo algo sencillo
ig: menos2alas
El lunes 10 de octubre se cumplieron 15 años del lanzamiento de In Rainbows de Radiohead. Un álbum que, creo, se encuentra por lo menos entre sus tres mejores entregas a lo largo de su carrera. En 2007 su lanzamiento causó controversias debido a una sola cosa: la simplificación de su sonido. Y fue verdad. Tras trabajos como OK Computer Kid A o Hail To the Thief la banda ya tenía en sus espaldas una imagen cargada de complejidad lírica y sonora; adjetivos que su propio fandom pronunciaban pedantemente para exaltar la grandilocuencia y genialidad de escuchar a Radiohead.
Para 2007 tanto el pop como el indie se sumergían en una fuente de sonidos rítmicos y líricos que oscilaban entre lo totalmente amateur y el contraste acarreado con sonidos más art rock y chamber pop. El sonido más "mecánico", solido y electrónico, no parecía tener cabida en los estándares populares. Las búsquedas de la protesta social y política, aunque siempre presentes, habían bajado la voz para centrarse, otra vez, en el interior, en el individuo. La carga de protesta y crítica social en Radiohead siempre ha estado presente, pero es este contexto intimista, casi ensimismado, el que hace florecer una de sus entregas más lírica, libre, ensimismada y accesible. In Rainbows es está dotado de momentos totalmente emocionales. Es un disco que mira totalmente al interior.
Uno de los problemas que siempre han tenido que enfrentar los grandes músicos es la idea de "la complejidad", eso que lleva su música ser "exquisita", "grandilocuente", lo que la vuelve accesible para solo ciertos segmentos que se autoproclaman mejor escuchas que otros por algo tan subjetivo como el gusto. Ese problema en ocasiones viene de los propios músicos que se venden a sí mismos como un producto intelectual o de culto (perdón fans de Björk y de Yoko Ono, si es que los hay) y por el otro lado, sí, también hay músicos cuyas obras demuestran auténticamente ingenio, de esos no necesitamos ejemplos. El dominio de esta idea, de lo complejo, junto con el dominio del lado creativo, hacen realmente a un buen artista, uno que sabe equilibrar entre sus dos ambiciones como creadores y mediar para que el público pueda acceder al mensaje de su obra o disfrutarla (en realidad deberían ser ambas cosas).
In Rainbows es ese punto medio porque goza del equilibrio entre genio y artista de la banda, ni es un disco con un mensaje encriptado, ni tampoco es un compilatorio de singles más o menos románticos o melancólicos.
15 steps es la apertura y funciona para atraer atención, pues la voz más clara y firme de Thom se acompaña de sintetizadores y guitarras que dirigen al escucha con una advertencia a centrarse en lo que vendrá. Bodysnatchers parece recordar a una banda muchísimo más centrada por recordar sus origines con una guitarra vertiginosa y una prodigiosa batería que nos pone ante una canción explosiva y por momentos bailable. De súbito, caemos en la desesperanzadora Nude, que a mi parecer contiene, tal vez, la letra más intimista de todo el disco y es que un tema así de desgarrador no puede salir de un colectivo sino de un individuo.
Con una batería siempre marcando el camino, la voz de Thom se desliza en el azul de su “arcoiris” para llegar a Weird Fishes/Arpeggi que desde el primer arpegio la enfila para ser una de las canciones más importantes del disco, por momentos taciturna y misteriosa, Arpeggi consigue hundir a quien la escucha In the deepest ocean/ the bottom of the sea dando una sensación desesperada de acuática tristeza envuelta en una mística oscura solo para recordarnos que everybody leaves/ if they get the chance en donde al más puro estilo jazzístico, voz batería y guitarras “nadan” casi por separado.
All I need es un parteaguas en el disco, si bien hasta el track anterior encontramos arrebatos emocionales, la entrada de este track con chelo nos da un respiro para asimilar todo lo escuchado anteriormente. Faust Arp luce uno de los momentos más reflexivos donde una guitarra acústica y el violín acompañan la voz de Thom en un momento de calma, donde de nuevo Radiohead deja en claro su capacidad de adaptar los instrumentos a sus propios fines (notable virtud en poquísimos músicos). Con Reckoner se vuelve a hacer presente un espíritu más ávido por la búsqueda de elementos que den sensaciones dispares para contrastar, absolutamente, con House of Cards que con una melodía “romantica” susurra your ears should be burning en la balada más romántica y erótica no solo del disco sino que, posiblemente, de toda su discografía.
El orden de los tracks hacen sentir que no hay un momento vacío ni forzado durante todo el álbum. Es justo ese orden que empieza de forma intensa con 15 step y va decreciendo hasta llegar a All I Need, para volver a crecer en House Of Cards y, finalmente, decrecer hasta la soñadora Videotape la que enganchan por completo al oyente.
Con una vena emocional mucho más despierta el séptimo álbum de estudio "descongestiona" las vías de creación de la banda dejando fluir melodías, ritmos y letras que expresan un lado distinto al escuchado en obras anteriores. Es cierto que Thom Yorke demuestra en todos sus discos esa fluidez emocional, pero no había concretado una entrega en la que cada corte contuviera esa emoción tan viva y se sintiera esa fluidez en su unidad. Otro punto a favor es su duración, que no rebasa los 45 min.
In Rainbows envejeció bien porque no se siente aislado entre los demás trabajos del grupo, conserva una esencia introspectiva, pero su sonido es tan atmosférico que cautiva al escucha. En pleno 2022 este álbum puede servir de ejemplo a dos o tres artistas para entender de qué formar hacer sonar complejo algo que es sencillo.



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